{"id":7,"date":"2025-10-11T14:44:10","date_gmt":"2025-10-11T14:44:10","guid":{"rendered":"https:\/\/lucypalmalesage.com\/?page_id=7"},"modified":"2025-10-11T16:45:53","modified_gmt":"2025-10-11T16:45:53","slug":"el-principito","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/lucypalmalesage.com\/","title":{"rendered":"El Principito"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-border-color has-accent-2-border-color has-accent-5-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-520eef55d9f491bcd0277042f5c7645b wp-block-paragraph\" style=\"border-width:13px;color:#84b4c8\">\u00a1Bienvenido! Esta es una p\u00e1gina creada en colaboraci\u00f3n con varias personas que, como t\u00fa, han sido tocadas por la historia de <em>El Principito<\/em>. Gracias por ser parte de este viaje y por acompa\u00f1arnos en esta aventura entre planetas, sue\u00f1os y corazones.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"970\" height=\"300\" src=\"https:\/\/lucypalmalesage.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/LOGO.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8\" srcset=\"https:\/\/lucypalmalesage.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/LOGO.jpeg 970w, https:\/\/lucypalmalesage.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/LOGO-300x93.jpeg 300w, https:\/\/lucypalmalesage.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/LOGO-768x238.jpeg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 970px) 100vw, 970px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">I<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-794e3cfa wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando yo ten\u00eda seis a\u00f1os vi en un libro sobre la selva virgen que se titulaba &#8220;Historias vividas&#8221;, una magn\u00edfica l\u00e1mina. Representaba una serpiente boa que se tragaba a una fiera.<br><br>En el libro se afirmaba: &#8220;La serpiente boa se traga su presa entera, sin masticarla. Luego ya no puede moverse y duerme durante los seis meses que<br>dura su digesti\u00f3n&#8221;.<br>Reflexion\u00e9 mucho en ese momento sobre las aventuras de la jungla y a mi vez logr\u00e9 trazar con un l\u00e1piz de colores mi primer dibujo. Mi dibujo n\u00famero 1<br>era de esta manera:<br>Ense\u00f1\u00e9 mi obra de arte a las personas mayores y les pregunt\u00e9 si mi dibujo<br>les daba miedo.<br>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 habr\u00eda de asustar un sombrero? \u2014 me respondieron.<br>Mi dibujo no representaba un sombrero. Representaba una serpiente boa que digiere un elefante. Dibuj\u00e9 entonces el interior de la serpiente boa a fin de que las personas<br>mayores pudieran comprender.<br>Siempre estas personas tienen necesidad de explicaciones. Mi dibujo n\u00famero 2 era as\u00ed:<br>Las personas mayores me aconsejaron abandonar el dibujo de serpientes boas, ya fueran abiertas o cerradas, y poner m\u00e1s inter\u00e9s en la geograf\u00eda, la historia, el c\u00e1lculo y la gram\u00e1tica. De esta manera a la edad de seis a\u00f1os<br><\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">abandon\u00e9 una magn\u00edfica carrera de pintor. Hab\u00eda quedado desilusionado por el fracaso de mis dibujos n\u00famero 1 y n\u00famero 2. Las personas mayores nunca<br>pueden comprender algo por s\u00ed solas y es muy aburrido para los ni\u00f1os tener que darles una y otra vez explicaciones.<br>Tuve, pues, que elegir otro oficio y aprend\u00eda pilotear aviones. He volado un poco por todo el mundo y la geograf\u00eda, en efecto, me ha servido de mucho;<br>al primer vistazo pod\u00eda distinguir perfectamente la China de Arizona. Esto es muy \u00fatil, sobre todo si se pierde uno durante la noche.<br>A lo largo de mi vida he tenido multitud de contactos con multitud de gente seria. Viv\u00ed mucho con personas mayores y las he conocido muy de<br>cerca; pero esto no ha mejorado demasiado mi opini\u00f3n sobre ellas. Cuando me he encontrado con alguien que me parec\u00eda un poco l\u00facido, lo he sometido a la experiencia de mi dibujo n\u00famero 1 que he conservado<br>siempre. Quer\u00eda saber si verdaderamente era un ser comprensivo. E invariablemente me contestaban siempre: &#8220;Es un sombrero&#8221;. Me absten\u00eda de<br>hablarles de la serpiente boa, de la selva virgen y de las estrellas. Poni\u00e9ndome a su altura, les hablaba del bridge, del golf, de pol\u00edtica y de corbatas. Y mi<br>interlocutor se quedaba muy contento de conocer a un hombre tan razonable.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"735\" height=\"386\" src=\"https:\/\/lucypalmalesage.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/unnamed-file-1.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-12\" srcset=\"https:\/\/lucypalmalesage.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/unnamed-file-1.jpeg 735w, https:\/\/lucypalmalesage.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/unnamed-file-1-300x158.jpeg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 735px) 100vw, 735px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">II<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-794e3cfa wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"722\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/lucypalmalesage.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/1-1-722x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-13\" srcset=\"https:\/\/lucypalmalesage.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/1-1-722x1024.jpeg 722w, https:\/\/lucypalmalesage.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/1-1-211x300.jpeg 211w, https:\/\/lucypalmalesage.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/1-1.jpeg 736w\" sizes=\"auto, (max-width: 722px) 100vw, 722px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Viv\u00ed as\u00ed, solo, nadie con quien poder hablar verdaderamente, hasta cuando<br>hace seis a\u00f1os tuve una aver\u00eda en el desierto de Sahara. Algo se hab\u00eda<br>estropeado en el motor. Como no llevaba conmigo ni mec\u00e1nico ni pasajero<br>alguno, me dispuse a realizar, yo solo, una reparaci\u00f3n dif\u00edcil. Era para m\u00ed una<br>cuesti\u00f3n de vida o muerte, pues apenas ten\u00eda agua de beber para ocho d\u00edas.<br><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera noche me dorm\u00ed sobre la arena, a unas mil millas de distancia<br>del lugar habitado m\u00e1s pr\u00f3ximo. Estaba m\u00e1s aislado que un n\u00e1ufrago en una<br>balsa en medio del oc\u00e9ano. Imag\u00ednense, pues, mi sorpresa cuando al amanecer<br>me despert\u00f3 una extra\u00f1a vocecita que dec\u00eda:<br>\u2014 \u00a1Por favor\u2026 p\u00edntame un cordero!<br>\u2014\u00bfEh?<br>\u2014\u00a1P\u00edntame un cordero!<br>Me puse en pie de un salto como herido por el rayo. Me frot\u00e9 los ojos.<br>Mir\u00e9 a mi alrededor. Vi a un extraordinario muchachito que me miraba<br>gravemente. Ah\u00ed tienen el mejor retrato que m\u00e1s tarde logr\u00e9 hacer de \u00e9l, aunque mi dibujo, ciertamente es menos encantador que el modelo. Pero no es m\u00eda la culpa.<br>Las personas mayores me desanimaron de mi carrera de pintor a la edad de seis a\u00f1os y no hab\u00eda aprendido a dibujar otra cosa que boas cerradas y boas abiertas.<br>Mir\u00e9, pues, aquella aparici\u00f3n con los ojos redondos de admiraci\u00f3n. No hay que olvidar que me encontraba a unas mil millas de distancia del lugar habitado m\u00e1s pr\u00f3ximo. Y ahora bien, el muchachito no me parec\u00eda ni perdido, ni muerto de cansancio, de hambre, de sed o de miedo. No ten\u00eda en absoluto la apariencia de un ni\u00f1o perdido en el desierto, a mil millas de distancia del lugar habitado m\u00e1s pr\u00f3ximo.<br>Cuando logr\u00e9, por fin, articular palabra, le dije:<br>\u2014 Pero\u2026 \u00bfqu\u00e9 haces t\u00fa por aqu\u00ed?<br>Y \u00e9l respondi\u00f3 entonces, suavemente, como algo muy importante:<br>\u2014\u00a1Por favor\u2026 p\u00edntame un cordero!<br>Cuando el misterio es demasiado impresionante, es imposible desobedecer.<br>Por absurdo que aquello me pareciera, a mil millas de distancia de todo lugar habitado y en peligro de muerte, saqu\u00e9 de mi bolsillo una hoja de papel y una pluma fuente. Record\u00e9 que yo hab\u00eda estudiado especialmente geograf\u00eda, historia, c\u00e1lculo y gram\u00e1tica y le dije al muchachito (ya un poco malhumorado), que no sab\u00eda dibujar.<br>\u2014\u00a1No importa \u2014me respondi\u00f3\u2014, p\u00edntame un cordero!<br>Como nunca hab\u00eda dibujado un cordero, reh\u00edce para \u00e9l uno de los dos<br>\u00fanicos dibujos que yo era capaz de realizar: el de la serpiente boa cerrada. Y qued\u00e9 estupefacto cuando o\u00ed decir al hombrecito:<br>\u2014 \u00a1No, no! Yo no quiero un elefante en una serpiente. La serpiente es muy peligrosa y el elefante ocupa mucho sitio. En mi tierra es todo muy peque\u00f1o. Necesito un cordero. P\u00edntame un cordero.<br>Dibuj\u00e9 un cordero. Lo mir\u00f3 atentamente y dijo:<br>\u2014\u00a1No! Este est\u00e1 ya muy enfermo. Haz otro.<br>Volv\u00ed a dibujar.<br>Mi amigo sonri\u00f3 dulcemente, con indulgencia.<br>\u2014\u00bfVes? Esto no es un cordero, es un carnero. Tiene Cuernos\u2026<br>Reh\u00edce nuevamente mi dibujo:<br>Fue rechazado igual que los anteriores.<br>\u2014Este es demasiado viejo. Quiero un cordero que viva mucho tiempo.<br>Falto ya de paciencia y deseoso de comenzar a desmontar el motor,<br>garrapate\u00e9 r\u00e1pidamente este dibujo:<br>Se lo ense\u00f1\u00e9, y le agregu\u00e9:<br>\u2014Esta es la caja. El cordero que quieres est\u00e1 adentro. Con gran sorpresa<br>m\u00eda el rostro de mi joven juez se ilumin\u00f3:<br>\u2014\u00a1As\u00ed es como yo lo quer\u00eda! \u00bfCrees que sea necesario mucha hierba para<br>este cordero?<br>\u2014\u00bfPor qu\u00e9?<br>\u2014Porque en mi tierra es todo tan peque\u00f1o\u2026<br>Se inclin\u00f3 hacia el dibujo y exclam\u00f3:<br>\u2014\u00a1Bueno, no tan peque\u00f1o\u2026! Est\u00e1 dormido\u2026<br>Y as\u00ed fue como conoc\u00ed al principito.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">III<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-794e3cfa wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De esta manera supe una segunda cosa muy importante: su planeta de origen era apenas m\u00e1s grande que una casa.<br>Esto no pod\u00eda asombrarme mucho. Sab\u00eda muy bien que aparte de los grandes planetas como la Tierra, J\u00fapiter, Marte, Venus, a los cuales se les ha<br>dado nombre, existen otros centenares de ellos tan peque\u00f1os a veces, que es<br>dif\u00edcil distinguirlos aun con la ayuda del telescopio. Cuando un astr\u00f3nomo descubre uno de estos planetas, le da por nombre un n\u00famero. Le llama, por<br>ejemplo, &#8220;el asteroide 3251&#8221;.<br>Tengo poderosas razones para creer que el planeta del cual ven\u00eda el principito era el asteroide B612. Este asteroide ha sido visto s\u00f3lo una vez con<br>el telescopio en 1909, por un astr\u00f3nomo turco. Este astr\u00f3nomo hizo una gran demostraci\u00f3n de su descubrimiento en un<br>congreso Internacional de Astronom\u00eda. Pero nadie le crey\u00f3 a causa de su manera de vestir. Las personas mayores son as\u00ed.<br>Felizmente para la reputaci\u00f3n del asteroide B 612, un dictador turco impuso a su pueblo, bajo pena de muerte, el vestido a la europea. Entonces el<br>astr\u00f3nomo volvi\u00f3 a dar cuenta de su descubrimiento en 1920 y como luc\u00eda un traje muy elegante, todo el mundo acept\u00f3 su demostraci\u00f3n. Si les he contado de todos estos detalles sobre el asteroide B 612 y hasta<br>les he confiado su n\u00famero, es por consideraci\u00f3n a las personas mayores. A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jam\u00e1s<br>preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: &#8220;\u00bfQu\u00e9 tono tiene su voz? \u00bfQu\u00e9 juegos prefiere? \u00bfLe gusta coleccionar mariposas?&#8221; Pero en cambio preguntan: &#8220;\u00bfQu\u00e9 edad tiene? \u00bfCu\u00e1ntos hermanos? \u00bfCu\u00e1nto pesa? \u00bfCu\u00e1nto gana su padre?&#8221; Solamente con estos detalles creen conocerle. Si les decimos a las personas mayores:  &#8220;He visto una casa preciosa de ladrillo rosa, con geranios en las ventanas y palomas en el tejado&#8221;, jam\u00e1s llegar\u00e1n a imaginarse c\u00f3mo es esa casa. Es preciso decirles: &#8220;He visto una casa que vale cien mil pesos&#8221;. Entonces exclaman entusiasmados: &#8220;\u00a1Oh, qu\u00e9 preciosa es!&#8221; De tal manera, si les decimos: &#8220;La prueba de que el principito ha existido<br>est\u00e1 en que era un muchachito encantador, que re\u00eda y quer\u00eda un cordero. <br><\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Querer un cordero es prueba de que se existe&#8221;, las personas mayores se encoger\u00e1n de hombros y nos dir\u00e1n que somos unos ni\u00f1os. Pero si les decimos: &#8220;el planeta de donde ven\u00eda el principito era el asteroide B 612&#8221;, quedar\u00e1n<br>convencidas y no se preocupar\u00e1n de hacer m\u00e1s preguntas. Son as\u00ed. No hay por<br>qu\u00e9 guardarles rencor. Los ni\u00f1os deben ser muy indulgentes con las personas mayores.<br>Pero nosotros, que sabemos comprender la vida, nos burlamos tranquilamente de los n\u00fameros. A m\u00ed me habr\u00eda gustado m\u00e1s comenzar esta<br>historia a la manera de los cuentos de hadas. Me habr\u00eda gustado decir: &#8220;Era una vez un principito que habitaba un planeta apenas m\u00e1s grande que<br>\u00e9l y que ten\u00eda necesidad de un amigo\u2026&#8221; Para aquellos que comprenden la vida, esto hubiera parecido m\u00e1s real.<br>Porque no me gusta que mi libro sea tomado a la ligera. Siento tanta pena al contar estos recuerdos. Hace ya seis a\u00f1os que mi amigo se fue con su cordero. Y si intento describirlo aqu\u00ed es s\u00f3lo con el fin de no olvidarlo. Es muy<br>triste olvidar a un amigo. No todos han tenido un amigo. Y yo puedo llegar a ser como las personas mayores, que s\u00f3lo se interesan por las cifras. Para evitar esto he comprado una caja de l\u00e1pices de colores. \u00a1Es muy duro, a mi edad, ponerse a aprender a dibujar, cuando en toda la vida no se ha hecho otra tentativa que la de una boa abierta y una boa cerrada a la edad de seis a\u00f1os!<br>Ciertamente que yo tratar\u00e9 de hacer retratos lo m\u00e1s parecido posibles, pero no<br>estoy muy seguro de lograrlo. Uno saldr\u00e1 bien y otro no tiene parecido alguno. En las proporciones me equivoco tambi\u00e9n un poco. Aqu\u00ed el principito es demasiado grande y all\u00e1 es demasiado peque\u00f1o. Dudo tambi\u00e9n sobre el color<br>de su traje. Titubeo sobre esto y lo otro y unas veces sale bien y otras mal. Es posible, en fin, que me equivoque sobre ciertos detalles muy importantes. Pero<br>habr\u00e1 que perdon\u00e1rmelo ya que mi amigo no me daba nunca muchas explicaciones. Me cre\u00eda semejante a s\u00ed mismo y yo, desgraciadamente, no s\u00e9<br>ver un cordero a trav\u00e9s de una caja. Es posible que yo sea un poco como las personas mayores. He debido envejecer.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">IV<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De esta manera supe una segunda cosa muy importante: su planeta de origen era apenas m\u00e1s grande que una casa.<br>Esto no pod\u00eda asombrarme mucho. Sab\u00eda muy bien que aparte de los<br>grandes planetas como la Tierra, J\u00fapiter, Marte, Venus, a los cuales se les ha dado nombre, existen otros centenares de ellos tan peque\u00f1os a veces, que es dif\u00edcil distinguirlos aun con la ayuda del telescopio. Cuando un astr\u00f3nomo descubre uno de estos planetas, le da por nombre un n\u00famero. Le llama, por ejemplo, &#8220;el asteroide 3251&#8221;.<br>Tengo poderosas razones para creer que el planeta del cual ven\u00eda el<br>principito era el asteroide B612. Este asteroide ha sido visto s\u00f3lo una vez con el telescopio en 1909, por un astr\u00f3nomo turco.<br>Este astr\u00f3nomo hizo una gran demostraci\u00f3n de su descubrimiento en un congreso Internacional de Astronom\u00eda. Pero nadie le crey\u00f3 a causa de su manera de vestir. Las personas mayores son as\u00ed.<br>Felizmente para la reputaci\u00f3n del asteroide B 612, un dictador turco<br>impuso a su pueblo, bajo pena de muerte, el vestido a la europea. Entonces el astr\u00f3nomo volvi\u00f3 a dar cuenta de su descubrimiento en 1920 y como luc\u00eda un traje muy elegante, todo el mundo acept\u00f3 su demostraci\u00f3n. Si les he contado de todos estos detalles sobre el asteroide B 612 y hasta les he confiado su n\u00famero, es por consideraci\u00f3n a las personas mayores. A los<br>mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jam\u00e1s preguntan sobre lo esencial del mismo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>Nunca se les ocurre preguntar:<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8220;\u00bfQu\u00e9 tono tiene su voz? \u00bfQu\u00e9 juegos prefiere? \u00bfLe gusta coleccionar<br>mariposas?&#8221; Pero en cambio preguntan: &#8220;\u00bfQu\u00e9 edad tiene? \u00bfCu\u00e1ntos<br>hermanos? \u00bfCu\u00e1nto pesa? \u00bfCu\u00e1nto gana su padre?&#8221;<br>Solamente con estos detalles creen conocerle. Si les decimos a las personas mayores: &#8220;He visto una casa preciosa de ladrillo rosa, con geranios en las ventanas y palomas en el tejado&#8221;, jam\u00e1s llegar\u00e1n a imaginarse c\u00f3mo es esa casa. Es preciso decirles: &#8220;He visto una casa que vale cien mil pesos&#8221;.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces exclaman entusiasmados: &#8220;\u00a1Oh, qu\u00e9 preciosa es!&#8221;<br>De tal manera, si les decimos: &#8220;La prueba de que el principito ha existido est\u00e1 en que era un muchachito encantador, que re\u00eda y quer\u00eda un cordero. Querer un cordero es prueba de que se existe&#8221;, las personas mayores se encoger\u00e1n de hombros y nos dir\u00e1n que somos unos ni\u00f1os. Pero si les decimos: &#8220;el planeta de donde ven\u00eda el principito era el asteroide B 612&#8221;, quedar\u00e1n convencidas y no se preocupar\u00e1n de hacer m\u00e1s preguntas. Son as\u00ed. No hay por qu\u00e9 guardarles rencor. Los ni\u00f1os deben ser muy indulgentes con las personas<br>mayores. Pero nosotros, que sabemos comprender la vida, nos burlamos tranquilamente de los n\u00fameros. A m\u00ed me habr\u00eda gustado m\u00e1s comenzar esta historia a la manera de los cuentos de hadas. Me habr\u00eda gustado decir: &#8220;Era una vez un principito que habitaba un planeta apenas m\u00e1s grande que \u00e9l y que ten\u00eda necesidad de un amigo\u2026&#8221; Para aquellos que comprenden la vida, esto hubiera parecido m\u00e1s real.<br>Porque no me gusta que mi libro sea tomado a la ligera. Siento tanta pena al contar estos recuerdos. Hace ya seis a\u00f1os que mi amigo se fue con su cordero. Y si intento describirlo aqu\u00ed es s\u00f3lo con el fin de no olvidarlo. Es muy triste olvidar a un amigo. No todos han tenido un amigo. Y yo puedo llegar a ser como las personas mayores, que s\u00f3lo se interesan por las cifras. Para evitar esto he comprado una caja de l\u00e1pices de colores. \u00a1Es muy duro, a mi edad, ponerse a aprender a dibujar, cuando en toda la vida no se ha hecho otra tentativa que la de una boa abierta y una boa cerrada a la edad de seis a\u00f1os!<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ciertamente que yo tratar\u00e9 de hacer retratos lo m\u00e1s parecido posibles, pero no estoy muy seguro de lograrlo. Uno saldr\u00e1 bien y otro no tiene parecido alguno. En las proporciones me equivoco tambi\u00e9n un poco. Aqu\u00ed el principito es demasiado grande y all\u00e1 es demasiado peque\u00f1o. Dudo tambi\u00e9n sobre el color de su traje. Titubeo sobre esto y lo otro y unas veces sale bien y otras mal. Es posible, en fin, que me equivoque sobre ciertos detalles muy importantes. Pero habr\u00e1 que perdon\u00e1rmelo ya que mi amigo no me daba nunca muchas explicaciones. Me cre\u00eda semejante a s\u00ed mismo y yo, desgraciadamente, no s\u00e9 ver un cordero a trav\u00e9s de una caja. Es posible que yo sea un poco como las personas mayores.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He debido envejecer.<br><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">V<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada d\u00eda yo aprend\u00eda algo nuevo sobre el planeta, sobre la partida y sobre el viaje. Esto ven\u00eda suavemente al azar de las reflexiones. De esta manera tuve conocimiento al tercer d\u00eda, del drama de los baobabs.<br>Fue tambi\u00e9n gracias al cordero y como preocupado por una profunda duda, cuando el principito me pregunt\u00f3:<br><br>\u2014\u00bfEs verdad que los corderos se comen los arbustos?<br>\u2014S\u00ed, es cierto.<br>\u2014\u00a1Ah, qu\u00e9 contesto estoy!<br><br>No comprend\u00ed por qu\u00e9 era tan importante para \u00e9l que los corderos se<br>comieran los arbustos. Pero el principito a\u00f1adi\u00f3:<br><br>\u2014Entonces se comen tambi\u00e9n los Baobabs.<br>Le hice comprender al principito que los baobabs no son arbustos, sino<br>\u00e1rboles tan grandes como iglesias y que incluso si llevase consigo todo un reba\u00f1o de elefantes, el reba\u00f1o no lograr\u00eda acabar con un solo baobab.<br><br>Esta idea del reba\u00f1o de elefantes hizo re\u00edr al principito.<br>\u2014Habr\u00eda que poner los elefantes unos sobre otros\u2026<br>Y luego a\u00f1adi\u00f3 juiciosamente:<br>\u2014Los baobabs, antes de crecer, son muy peque\u00f1itos.<br>\u2014Es cierto. Pero \u00bfpor qu\u00e9 quieres que tus corderos coman los baobabs?<br>Me contest\u00f3: &#8220;\u00a1Bueno! \u00a1Vamos!&#8221; como si hablara de una evidencia. Me fue necesario un gran esfuerzo de inteligencia para comprender por m\u00ed mismo este problema.<br><br>En efecto, en el planeta del principito hab\u00eda, como en todos los planetas, hierbas buenas y hierbas malas. Por consiguiente, de buenas semillas sal\u00edan buenas hierbas y de las semillas malas, hierbas malas. Pero las semillas son invisibles; duermen en el secreto de la tierra, hasta que un buen d\u00eda una de ellas tiene la fantas\u00eda de despertarse. Entonces se alarga extendiendo hacia el sol, primero t\u00edmidamente, una encantadora ramita inofensiva. Si se trata de una ramita de r\u00e1bano o de rosal, se la puede dejar que crezca como quiera. Pero si se trata de una mala hierba, es preciso arrancarla inmediatamente en cuanto uno ha sabido reconocerla. En el planeta del principito hab\u00eda semillas<br>terribles\u2026 como las semillas del baobab. El suelo del planeta est\u00e1 infestado de ellas. Si un baobab no se arranca a tiempo, no hay manera de desembarazarse de \u00e9l m\u00e1s tarde; cubre todo el planeta y lo perfora con sus ra\u00edces. Y si el planeta es demasiado peque\u00f1o y los baobabs son numerosos, lo hacen estallar.<br><br>&#8220;Es una cuesti\u00f3n de disciplina, me dec\u00eda m\u00e1s tarde el principito. Cuando<br>por la ma\u00f1ana uno termina de arreglarse, hay que hacer cuidadosamente la<br>limpieza del planeta. Hay que dedicarse regularmente a arrancar los baobabs,<br>cuando se les distingue de los rosales, a los cuales se parecen mucho cuando<br>son peque\u00f1itos. Es un trabajo muy fastidioso pero muy f\u00e1cil&#8221;.<br>Y un d\u00eda me aconsej\u00f3 que me dedicara a realizar un hermoso dibujo, que<br>hiciera comprender a los ni\u00f1os de la tierra estas ideas. &#8220;Si alguna vez viajan,<br>me dec\u00eda, esto podr\u00e1 servirles mucho. A veces no hay inconveniente en dejar<br>para m\u00e1s tarde el trabajo que se ha de hacer; pero trat\u00e1ndose de baobabs, el<br>retraso es siempre una cat\u00e1strofe. Yo he conocido un planeta, habitado por un<br>perezoso que descuid\u00f3 tres arbustos\u2026&#8221;<br>Siguiendo las indicaciones del principito, dibuj\u00e9 dicho planeta. Aunque no<br>me gusta el papel de moralista, el peligro de los baobabs es tan desconocido y<br>los peligros que puede correr quien llegue a perderse en un asteroide son tan<br>grandes, que no vacilo en hacer una excepci\u00f3n y exclamar: &#8220;\u00a1Ni\u00f1os, atenci\u00f3n a los baobabs!&#8221; Y s\u00f3lo con el fin de advertir a mis amigos de estos peligros  que se exponen desde hace ya tiempo sin saberlo, es por lo que trabaj\u00e9 y puse tanto empe\u00f1o en realizar este dibujo. La lecci\u00f3n que con \u00e9l pod\u00eda dar, val\u00eda la<br>pena. Es muy posible que alguien me pregunte por qu\u00e9 no hay en este libro otros dibujos tan grandiosos como el dibujo de los baobabs. La respuesta es muy sencilla: he tratado de hacerlos, pero no lo he logrado. Cuando dibuj\u00e9 los baobabs estaba animado por un sentimiento de urgencia.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button is-style-outline is-style-outline--1\"><a class=\"wp-block-button__link wp-element-button\" href=\"http:\/\/lozanoalvajara.com\">Seguir leyendo<\/a><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a1Bienvenido! Esta es una p\u00e1gina creada en colaboraci\u00f3n con varias personas que, como t\u00fa, han sido tocadas por la historia de El Principito. Gracias por ser parte de este viaje y por acompa\u00f1arnos en esta aventura entre planetas, sue\u00f1os y corazones. 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